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jueves, 11 de septiembre de 2014

Alemania, morcilla y cordero

Yo trabajo un año completico para tener 15 días hábiles de vacaciones y poder conocer otro país. En el camino casi siempre me he encontrado a un alemán que lleva seis meses viajando, tiene 25 años (o menos) y no trabaja. Les he preguntado mil veces cómo lo hacen y aún hoy no lo he podido entender.
Esto lo discutía con mi esposa un sábado mientras esperábamos en la mesa dePomarossa, un restaurante cuya sazón, en principio, se basa en la cocina de este país. Llevan cuatro años de vida y, según comentarios, son famosos por el codito de cerdo, que solo hacen los viernes.
La que me atendió, la dueña, es de mamá austriaca, pero el que cocina, el esposo de la dura, es caleño; es decir, el que le pone el son al fogón.
Y sí, al señor le quedan muy bien las morcillas ($18.000), que aparte de la sangre, la carne y las especias, también vienen con almendras y están acompañadas de papa criolla. Esto como entrada.
De fuerte, ese día había chuletas de cordero en pesto de tomates secos, aceitunas negras (kalamata) y almendras ($32.000). Muy buenas.
De remate, un cheesecake de arándanos ($9.000). Apenas para dos. ¡Ganador!
No, no fue un almuerzo barato, a pesar de que la carta también tiene otros platos y precios más cómodos. Pero a veces toca darse la pela para conocer nuevos sabores.
En conclusión, me fui con un muy buen sabor de Pomarossa y pensando queAlemania, aún hoy, sigue estando en el panorama del mundo, pero es de esos países que siempre ha estado y siempre estará, así no gane copas.

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